Hay demasiados artículos que dicen qué dejar de usar después de cierta edad. Este no es uno de ellos. Lo que cambia a los 40 no es lo que te puedes poner: es que ya sabes qué te gusta, y eso juega a tu favor.
1. Invierte donde se nota
Mejor tres prendas buenas que diez regulares. La tela, la caída y la costura se ven de lejos, y no se disimulan con nada.
2. La talla correcta, sin excepciones
Una prenda apretada no adelgaza, marca. Una holgada no disimula, agranda. La talla exacta es la que te favorece, aunque el número no sea el que quisieras.
3. Define la cintura aunque sea con un detalle
No hace falta entallar todo. Un cinturón, una pinza, un vestido cruzado. El Vestido Cruzado Cintura Ajustable lo hace solo.
4. Sube el color a la cara
Con los años la piel pierde luz. Un tono claro o vivo junto al rostro corrige eso al instante, más que cualquier base de maquillaje.

La Blusa Hombro Argolla de Anne Klein es un buen ejemplo: detalle en el hombro, escote limpio.
5. Manga tres cuartos, tu mejor amiga
Cubre lo que quieres cubrir y deja la muñeca libre, que es la parte más delgada del brazo. Ningún otro largo hace las dos cosas.
6. Una sola pieza protagonista
Si el vestido tiene estampado, los accesorios van discretos. Si la blusa es lisa, ahí sí el collar puede ser grande. Cuando todo grita, nada se ve.
7. Zapato cómodo, pero con línea
Tacón bajo, mocasín, botín. La comodidad dejó de estar peleada con el estilo hace años, y se nota en cómo caminas.
El fondo de armario que funciona
Un pantalón de vestir recto, dos blusas de tela con caída, un vestido camisero, un chaleco o saco y un abrigo bueno. Con eso sales de todo.
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